Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

La vacunación infantil se ha consagrado como uno de los logros médicos más aplaudidos del siglo XX. Sin embargo, algunos profesionales de la salud nos alertan de que las vacunaciones masivas no solamente no tienen ventajas sanitarias, sino que están en el origen de numerosos trastornos y enfermedades.

Los detractores de las vacunas hablan de trágicos efectos adversos que merecen ser considerados, pero no para crear una situación de insalubridad pública, sino para alcanzar conclusiones objetivas, evidencias científicas que descarten o ratifiquen los riesgos. Antes de continuar, es necesario hacer una llamada de atención para evitar malas interpretaciones procedentes de fuentes de información alarmistas, carentes de rigor y, por consiguiente, poco fiables. Con la salud no se juega y mucho menos se difama. Por eso pedimos al lector que se tome este asunto tan en serio como lo hemos hecho nosotros y se informe convenientemente antes de tomar una decisión visceral.

ESPAÑA , UN PAÍS SANO
A diferencia de lo que sucede en otros países, la vacunación no es obligatoria en España. El calendario vacunal es solamente una recomendación de la Asociación Española de Pediatría (AEP), por lo que quienes manifiestan dudas o rechazo pueden optar por no vacunarse o no vacunar a sus hijos. De momento, nuestro país alcanza una de las coberturas de vacunación infantil más altas, lo que se debe a una elevada concienciación de la población respecto a esta cuestión y a una eficaz actuación sanitaria.
El número de detractores es escaso, pero su mensaje es claro y grave, tanto que debemos tenerlo en alta consideración para llegar a conclusiones esclarecedoras y tranquilizadoras. De lo contrario, “la inmunidad que hemos conseguido gracias a la vacunación masiva, que es un derecho que nos favorece a todos, corre el riesgo de romperse a causa de la actitud negativa de unos pocos”, dicen los portavoces de la AEP. Pero quienes desconfían de las vacunas tienen todo el derecho a hacerlo y quienes tienen miedo pueden y deben disipar sus dudas.

POLÉMICA MADE IN BRITAIN
¿Y dónde radica el origen del miedo? En mensajes que hablan de enfermedades idiopáticas, de efectos que no vienen registrados, de una supuesta política de vacunación inspirada por intereses comerciales, de que las vacunas múltiples implican un riesgo de muerte, etc. Esta bomba informativa vio la luz en 1998. La revista médica The Lancet publicó un estudio encabezado por el británico Andrew Wakefield que sugería que existía una relación entre la vacuna triple SPR (sarampión, paperas y rubeola) y el autismo.
El artículo provocó una espectacular caída del número de vacunaciones en el Reino Unido y la aparición de numerosos brotes de sarampión. Las agencias reguladoras de todo el mundo mostraron su preocupación por la exposición de la población infantil a compuestos mercuriales, principalmente el timerosal, un agente conservante que parecía ser el responsable de los efectos secundarios. La agencia estadounidense del medicamento (Food and Drug Administration o FDA), la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Servicio de Salud Pública de EE.UU., la Agencia Europea de Evaluación del Medicamento (EMEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitaron a los fabricantes de vacunas que eliminaran el timerosal en el plazo más breve posible.
En 2004 llegó el escándalo: se dijo que el estudio del doctor Wakefield podría ser fraudulento, ya que el autor había cobrado casi 82.000 euros de una institución que quería querellarse contra los laboratorios que fabrican vacunas. El redactor jefe de The Lancet, Richard Horton, declaró: “De haber conocido este detalle jamás habría publicado la parte del estudio relativa a las vacunas”.
Paralelamente, diez de los trece científicos que habían firmado el polémico trabajo se retractaron alegando que “los datos eran insuficientes y que no se establecía en el estudio un vínculo causa-efecto entre la vacuna y el autismo”. Actualmente Wakefield está siendo sometido a un proceso por el Consejo Médico del Reino Unido, acusado de falta de ética profesional.

EPIDEMIA DE AUTISMO
Desde entonces, multitud de investigaciones han descartado cualquier vínculo entre la vacuna triple vírica y los trastornos neurológicos. Aunque no podemos basarnos en ningún caso clínico puntual, ninguna de ellas ha conseguido debilitar la creencia de que es una de las causas directas del autismo. La tesis de quienes se oponen al timerosal es que la incorporación de ciertas vacunas coincide con un incremento en los casos de autismo. Asociaciones de afectados en todo el mundo declaran que los casos han aumentado tanto que hasta se habla de una epidemia.
VacunaciónLa incidencia del autismo se ha incrementado en el mundo entero y buscar la forma de frenarla es natural e inteligente. La culpa puede ser de las vacunas, pero aceptar el hecho sin un fundamento científico, sin datos estadísticos validados por epidemiólogos, es tan irresponsable como dejar a un niño jugar con armas de fuego.
En un artículo recientemente publicado por Psychological Science, el doctor Craig J. Newschaffer –investigador del Centro de Autismo y Trastornos del Desarrollo de la Escuela de Salud Pública John Hopkins de Maryland (EE.UU.)– explica que el incremento de los casos de autismo se debe principalmente a la ampliación de los criterios dediagnóstico: “En los últimos años hemos aprendido mucho sobre esta enfermedad, lo que nos ha permitido diagnosticarla en mayor cantidad de casos. Pero eso no significa que haya un aumento real de la incidencia del autismo y, mucho menos, que esté provocado por las vacunas”, concreta para MÁS ALLÁ.
Esta idea ha sido secundada por los doctores John Treanor y Michael Pichichero, de la Universidad de Rochester (EE.UU.), coautores de otro estudio que se centra en “una de las preguntas que quedaron sin responder cuando surgió el conflicto: ¿cuánto tiempo permanece el timerosal en la sangre?”. Su investigación demuestra que “los niveles de timerosal no se elevan demasiado y se reducen inmediatamente. Cuando llega el momento de administrar la siguiente dosis, los niveles han vuelto exactamente adonde estaban al principio”.
En definitiva, el mercurio no llega a acumularse hasta alcanzar cotas peligrosas o causar autismo. El último capítulo de este debate está escrito por un equipo de investigadores británicos que afirman haber llevado a cabo “el estudio más completo” sobre esta cuestión y descartan la relación entre la vacuna SPR y el autismo. Los resultados aparecen en la edición del pasado mes de febrero de la revista Archives of Disease in Childhood: “Este estudio refuta los datos que Wakefield presentó hace diez años, aunque los padres siguen aferrándose a la relación entre la SPR y el autismo porque les da algo tangible que podría remediarse para prevenir futuros casos”, concluyen.

 

 

wwwmas alla delaciencia.es

Tag(s) : #vacunas