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Prólogo. (del libro del Dr Hamer, Fundamentos de una Nueva Medicina)

 

Este libro es el legado de mi hijo DIRK. Yo lo transmito como el administrador de su herencia. Nunca deberá ser escatimado a quien lo necesite para sobrevivir. Pero nadie debe enseñarlo sin mi permiso expreso. Los actuales pseudo maestros de la medicina han combatido este legado durante años por motivos egoístas y extra médicos. No son dignos de enseñar este legado.

         Para ustedes, mis pacientes, será este tomo del legado de mi DIRK la base de su esperanza. La mayoría de ustedes podrán sanar si comprenden y siguen correctamente el sistema, y si  les es dado por los médicos formados por mí con manos cálidas y un corazón caliente y solidario, quienes los ayudarán en el trance. Este sistema de la NUEVA MEDICINA será denominado alguna vez la mayor bendición de toda la medicina.

         Todo lo que fue escrito hasta ahora ha sido expresado de acuerdo con el mejor conocimiento y verdad y sólo se ha modificado donde la esfera íntima del paciente así lo requería. Les pido que brinden consideración a las personas y sus destinos descriptos aquí. Y si por casualidad creyeran saber de quién se trata, guarden discreción! Los relatos de ejemplos no están para entretener sino para servirles de ayuda a quienes están enfermos también.

         Ninguna persona puede decir que no se puede equivocar. Esto vale también para mí. Deseo expresamente que no me -crean- sino que sean convencidos por el sistema mismo, lo que con alta probabilidad es comprobable y comprobado.

         El boicot contra la Nueva Medicina fue proporcional en dramaticidad e infamia al significado de este descubrimiento de las relaciones de la aparición del cáncer. Yo mismo enfermé en 1978 de cáncer de testículos, cuando mi hijo DIRK fue baleado mortalmente mientras dormía por un príncipe que quería matar a un médico romano, y murió en mis brazos casi 4 meses después. Eso fue el DHS, el DIRK-HAMER-SINDROME, que me había atacado. Un suceso tan dramático puede ser comprendido por las personas que nos rodean como shock vivencial. Pero la mayoría de tales o similares shocks vivenciales ocurren desapercibidos del entorno sólo en el interior del paciente. No es por eso menos dramático ni menos efectivo para el organismo del paciente, para quien sólo es importante lo que el paciente experimentó o experimenta. En general no puede hablar de ello con nadie, si bien no habría nada que haría con más gusto que -sacar su conflicto del alma-.

         El DIRK-HAMER-SINDROME (-DHS-) es el punto de inflexión y angular de toda la NUEVA MEDICINA y de la comprensión total del cáncer y hoy entretanto de toda la generación de enfermedad. No muchos conflictos producen lentamente cáncer (como -factores de riesgo-) o grandes conflictos, que veríamos venir, producen cáncer, sino sólo el conflicto shockeante inesperado, que nos -sorprende desprevenidos- nos produce DHS. Ni cien tiros al arco de fútbol hacen un gol, sino sólo el desprevenido que -sorprende- al arquero, ése entra imparable en el arco. Ese es el -conflicto biológico- al que me refiero y el que tenemos en común con los mamíferos e incluso las plantas.

         El descubrimiento de las relaciones del cáncer fue para nosotros los vivos demasiado pesado evidentemente. Las había descubierto un muerto. Yo les transmito su legado.

         Pero él no sólo dio a través de su muerte las bases para el descubrimiento de estas relaciones sino que aún después de su muerte - creo yo - profundizó más en este descubrimiento que lo que se pudo esperar hasta ahora.

         Esto sucedió así:

         Cuando en setiembre de 1981 creí haber encontrado por primera vez un sistema en la génesis del cáncer, a saber el DIRK-HAMER-SINDROME, entonces me -temblaron las rodillas-, como quien dice. Este descubrimiento me pareció demasiado violento como para atreverme a creerlo. Por la noche tuve un sueño: mi hijo DIRK, con quien sueño a menudo y a quien consulto en el sueño, se me apareció en el sueño, sonrió su sonrisa bonachona, como solía hacerlo, y dijo: Lo que encontraste, Geerd, es correcto, es totalmente correcto. Te lo puedo decir, porque ahora sé más que tú. Tú lo descubriste inteligentemente. Desatará una revolución en la medicina. Pero tú debes continuar investigando, todavía no lo encontraste todo. Aún te faltan dos cosas importantes.

         Desperté y recordé cada palabra de nuestra conversación. Me había tranquilizado y convencido desde entonces firmemente de que el DIRK-HAMER-SINDROME era atinado. Hasta ese momento había examinado unos 170 pacientes. Llamé al Sr. Oldenburg de la televisión de Baviera, quien ya había transmitido un breve reportaje del escalpelo de Hamer en mayo de 1978 en el Congreso de Cirujanos en Munich. El vino a Oberaudorf y realizó una pequeña película, que fue enviada a Baviera el 4.10.81, al mismo tiempo se transmitió el evento en la televisión italiana RAI en un reportaje. Entonces me aboqué como embriagado a examinar otros casos. Sabía exactamente que en poco tiempo me iban a impedir en la clínica que continuara haciéndolo ya que mis resultados eran contrarios a la medicina académica.

         Dado que había ido coleccionando no sólo cada vez más casos sino tabulados según un objetivo, pude hacer una comprobación violenta: siempre había p. ej. en el cáncer de cuello de útero un contenido conflictivo muy especial, a saber uno sexual, en cambio en el cáncer de mamas uno humano general, la mayoría de las veces incluso un conflicto madre/hijo, el cáncer de ovarios un conflicto de pérdida o un conflicto genital-anal, etc. Al mismo tiempo comprobé que cada tipo especial de cáncer tenía un tiempo de manifestación especial, hasta que la paciente pudiera notar su cáncer. El cáncer de cuello de útero unos 12 meses, cáncer de mama 2 a 3 meses, cáncer de ovario 5 a 8 meses.

         Estos descubrimientos me parecieron por un lado lógicos y razonables, por otro lado demasiado razonables como para que pudiera creerlos, porque no sólo contradecían la medicina académica sino que ponían de cabeza a toda la medicina. Pues no significaba otra cosa como que la psiquis definía donde producir el cáncer. Ahí me volvieron a -temblar las rodillas-. Todo el asunto me parecía tres talles grande para mí. La noche siguiente volví a soñar y a hablar en sueños con mi hijo DIRK. El me elogiaba y dijo: -Caramba, Geerd, qué rápido lo descubriste, lo hiciste muy bien-. Entonces sonrió otra vez con su sonrisa incomparable y dijo: -Ahora sólo te falta una cosa, entonces lo habrás descubierto todo. Aún no debes detenerte, debes continuar investigando, pero seguro lo encontrarás-.

         Volvía a despertar, me convencí de la corrección de mis descubrimientos y vuelvo a investigar febrilmente lo que pudo haber querido decir DIRK con -último-. Cada caso siguiente lo examinaba ahora siempre con los criterios que había conocido hasta entonces y comprobaba que se volvían a dar en cada caso. DIRK tenía razón entonces.

         No sólo investigué todos los casos que quedaban, de cada uno de los cuales completé un protocolo, al derecho y al revés, sino también especialmente los casos de carcinoma -dormidos- y los casos siguientes. Se convirtió en una carrera por horas. Sabía exactamente que enseguida me prohibirían examinar a los pacientes. En mi última guardia de fin de semana examiné por eso casi día y noche. Pero entonces se me iluminó de pronto un reconocimiento impresionante: en los casos en que los pacientes habían sobrevivido siempre se había resuelto el conflicto, por otro lado el conflicto no se había resuelto en los casos en que habían muerto o la enfermedad progresaba. Ya me había acostumbrado a tener por cierto algo que los colegas con los que trataba de hablar de ello consideraban una tontería, de la que no querían saber nada. Pero este descubrimiento ya me quedaba diez talles grande, no sólo tres. Estaba totalmente extasiado y volvía tener literalmente rodillas de manteca. En este estado ya no podía esperar la noche siguiente para presentarle mis tareas a mi maestro DIRK.

         Otra vez soñé con mi DIRK tan claramente como las veces anteriores. Esta vez estaba lleno de admiración, sonrió con aprobación y dijo: -No hubiera creído posible que lo encuentres tan rápido. Sí, lo que encontraste es correcto, totalmente correcto. Ahora lo tienes todo. No te falta nada. Así exactamente sucede. Ahora puedes publicar todo junto bajo mi responsabilidad. Te prometo que no vas a hacer el ridículo porque es la verdad!-.

         Cuando desperté en la mañana y recordé el sueño, se habían borrado mis últimas dudas. Siempre había podido creer en mi DIRK y ahora que estaba muerto más todavía.

 

(Extraído del libro CANCER - ENFERMEDAD DEL ALMA, cortocircuito en el cerebro, la computadora de nuestro organismo, la regla de hierro del cáncer, Febrero de 1984 en Ediciones -Amici di Dirk-, Colonia.)

 

Muchas personas en los últimos años consideraron -no científico- el pasaje precedente. Tampoco reivindica la pretensión de ser -científico-, sino sólo ajustado a la verdad.

         Además esto depende, según mi opinión, de que los eventos y descubrimientos, que por ser lógicos y empíricos son siempre reproducibles, sean comprobados en cuanto a su corrección o falsedad. Pero cuando los eventos y descubrimientos son correctos, entonces no importa dónde, cómo, cuándo y por quién fueron descubiertos. Tampoco sirve perseguir a la persona del descubridor con todos los medios posibles del terror y el descrédito, para eliminar el descubrimiento y evitar sus consecuencias. Con ello la culpa sólo crece al infinito. Y esto es lo que ha sucedido aquí en los últimos 17 años.

         La medicina académica que gobierna actualmente no es una ciencia en el sentido estricto, aunque -actúe- como científica. Tiene miles de hipótesis y dogmas que hay que creer, pero que son falsos porque se basan en las mencionadas hipótesis no demostradas. (P. ej. dogma de las metástasis, enfermedad como -falla de la naturaleza-, dogma de la -célula enloquecida-, dogma de las -metástasis cerebrales-, dogma de los microbios como -impulsores- de enfermedades, etc.)

Existe un chiste académico:

 

Tres estudiantes deben aprender de memoria una guía telefónica, un estudiante de física, un estudiante de biología y un estudiante de medicina. El estudiante de física pregunta si hay algún sistema en la guía telefónica. Se le contesta que fuera del ordenamiento alfabético no hay ningún sistema. El se niega, -yo no aprendo de memoria tal tontería-. El estudiante de biología pregunta si hay algún desarrollo o evolución en la guía telefónica. La misma respuesta - ningún desarrollo, sólo aprenderlo de memoria. El se niega a aprender de memoria tal imbecilidad. El estudiante de medicina también es solicitado para aprender de memoria la guía telefónica y sólo pregunta: -¿para cuándo?-

 

Nosotros los médicos tuvimos que repetir de memoria en principio en el examen estatal los asientos de la guía telefónica. No los comprendía bien ni el estudiante ni el profesor. La calificación correspondía al número de páginas de la guía telefónica aprendidos de memoria.

         Si se observan los dogmas de la -medicina académica-, se comprueba que provienen en realidad del pensamiento polarizado, el -pensamiento bueno-malo- de nuestras grandes religiones (judía - cristiana - mahometana), que proviene, a su vez, de la visión del mundo zoroástrica de los antiguos persas. Todo se divide lógicamente en -benigno- o -maligno-. De aquí deriva lógicamente también la -mentalidad de exterminio- marcial de los modernos -guerreros de la medicina-, pero que en realidad no es otra cosa que pura edad media: el que no crea en los dogmas sacrosantos será quemado.

         Malignas eran, p. ej. todas las células cancerosas y microbios, todas las -reacciones enfermizas- del organismo, además de las enfermedades del espíritu y del ánimo. La malignidad residiría en que la madre naturaleza comete errores constantemente, desviaciones, fallas, que producen cáncer, así se pensaba, un crecimiento -descontrolado-, -invasivo- a los órganos vecinos, si bien se sabía también que los -límites orgánicos- (p. ej. entre matriz y cuello del útero) existen.

         Lo de la -malignidad- era una tontería según el conocimiento actual de las relaciones intrínsecas. Pues la madre naturaleza no comete -errores-. Nosotros mismos éramos los ignorantes. Detrás de esto está simplemente el defecto de apostrofar como -malo- lo que no se comprende y se quiere eliminar en consecuencia. Recién cuando se ha comprendido, y eso lo podemos hacer ahora con las 5 leyes biológicas de la naturaleza, ya no es necesario que destruyamos sino que podemos comprender, ordenar e integrar los hechos en una relación general biológica y cósmica.

 

         En la Nueva Medicina hay sólo 5 leyes biológicas de la naturaleza siempre demostrables científicamente. Deben ser exactas en el sentido de las ciencias naturales en cada caso individual y para cada síntoma individual también de la enfermedad secundaria (que en la medicina académica se denomina todavía erróneamente -metástasis-).

         Lo fascinante de la Nueva Medicina es que debemos reconocer que todos estos supuestos errores y fallas -malignas- de la naturaleza eran en realidad programas biológicos especiales significativos (SBS -Sinnvolle Biologische Sonderprogramme-), que por desconocimiento habíamos malinterpretado. O sea que todo lo que llamábamos -enfermedad- era en realidad siempre parte de tal programa especial (SBS). Incluso los microbios, que también considerábamos malignos y combatibles, eran nuestros fieles colaboradores p. ej. para eliminar el cáncer en la fase de curación (micobacterias y bacterias) y para la reposición de necrosis y úlceras (bacterias y virus) igualmente en la fase de curación.

 

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