Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog

2009

PNL en la educación

Uno de los problemas más grandes de la humanidad es la mala calidad de la educación que se imparte a los niños y la poca capacitación que se da a los maestros cuando hay alguna. La educación escolar así como la educación familiar es la responsable de formar a las nuevas generaciones. Esta frase la hemos oído hasta el cansancio, sin embargo debemos ponernos a pensar sobre lo que significa.

El ser humano absorbe y guarda en el inconsciente toda la información a la que ha tenido acceso. Esta información es filtrada a través de su pensamiento, pasando por su sistema neuronal y formando programaciones, las cuales forman creencias que lo conducirán y lo guiarán durante toda su vida. El ser humano es producto de sus pensamientos, acerca de lo vivido y experimentado.

Aquí reside la tremenda responsabilidad de padres y maestros. ¿Qué clase de mundo les estamos presentando a nuestros niños y jóvenes? ¿Qué ejemplo les estamos dando? ¿De qué manera los respetamos y los tratamos como personas pensantes y valiosas? Acordémonos que lo que se graba íntimamente son las vivencias y no la teoría. El maestro debe estar consciente de la enorme responsabilidad que se le ha otorgado, ya que su labor no es informar, sino formar seres humanos.

Esta visión no se tenía el siglo pasado, donde la personalidad del niño no era tomada en cuenta y la educación escolar se impartía sin considerar al pupilo como ser individual, el centro y la razón de la educación. Era y sigue siendo, desgraciadamente en muchos lugares, una educación estereotipada. Sin embargo cada vez son más las escuelas y centros educativos que están conscientes de la importancia de la educación personalizada.

Programación Neurolingüística nos propone herramientas valiosísimas para dar a los alumnos una educación personalizada, eficiente, viéndolos como individuos para poder hacerles llegar la información que se requiere de una manera efectiva.

Una de las herramientas principales que nos presenta la PNL para manejar en la educación escolar, es el conocimiento de los sistemas representacionales, básicamente para saber por donde le llega la información al alumno. Esto quiere decir cuál es su principal canal de acceso con el exterior. Hay niños que son más visuales, aprenden más a través de imágenes, otros son más auditivos y aprenden más por lo que escuchan y no tanto por las imágenes y otros son más sensoriales o kinestésicos, esto quiere decir aprenden más por el gusto, olfato y tacto. Por lo tanto, el maestro debe aprender técnicas de enseñanza que involucren a cualquier tipo de alumno para asegurarse que todos sus alumnos entienden y aprenden los conocimientos que se le están impartiendo. (Ver Sistemas Representacionales y Sistemas Representacionales II).

El aprender a usar el lenguaje correcto que le llegue a cada uno de los alumnos es parte de saber usar todos los sistemas representacionales con términos visuales, auditivos y sensoriales. Frases tales como “lo ven claro” (visual) “quiero decir esto bien alto y claro” (auditivo), “siento lo que me quieres decir” (sensorial).

El buen uso de lenguaje incluye el hablar siempre de lo que se pretende y se quiere lograr y no utilizar frases que ilustran lo que no se quiere. Por ejemplo: “se acuerdan de traer mañana su tarea” en lugar de decir “no se les vaya a olvidar su tarea mañana”. (Ver La Importancia del Lenguaje Asertivo).

Los niños problema, generalmente son la causa de una educación no personalizada, esto quiere decir que no está en su idioma o mejor dicho en su sistema representacional y que de alguna manera no logra captar su atención, ya que no le interesa. Este tipo de alumnos suelen ser sensoriales. El problema aquí no es del alumno, sino del maestro que se empeña en dar la información normalmente por los canales visual y auditivo generalmente, dejando fuera a los alumnos sensoriales. Ejemplo de cómo dar una clase son los museos interactivos para niños donde se despiertan los cinco sentidos. Asimismo, PNL tiene técnicas específicas para lograrlo también.

Otra técnica muy eficiente para que el alumno esté dispuesto a aprender, es enseñarlo a respirar abdominalmente para oxigenarse al entrar a clases y en los momentos que el maestro detecte cansancio en el grupo. El respirar profundamente de esta manera sitúa al alumno y también al maestro en el aquí y el ahora, siendo más difícil que la atención del alumno se disperse. El mover a los alumnos mediante algún ejercicio también es de gran ayuda.

El maestro debe aprender a leer a sus alumnos a través del lenguaje corporal. Es imposible que un alumno que llegue a clases con un problema emocional encima, ponga atención y se desempeñe como los otros compañeros de clase, sin que antes se le atienda. Por eso el manejo de las claves oculares, así como de la fisiología son de gran ayuda dentro de la educación. (Ver Lenguaje Corporal y PNL y Movimientos Oculares).

El maestro cercano, eficiente, el mejor de los maestros es el maestro que logra estar con sus alumnos, que aprende a ser con ellos y a través de ellos. Y Programación Neurolingüísta nos proporciona todas las herramientas para elaborar una educación donde cualquier tipo de alumno pueda aprender rápida y fácilmente y donde el maestro pueda fluir.

Razonar vs. reaccionar

Ante cualquier reto o circunstancia, tenemos dentro de nosotros dos posibilidades: una de razonar y otra de reaccionar. Delante de cualquier situación tenemos la opción de elegir qué vamos a hacer en primera instancia.

Razonar tiene que ver con el hemisferio izquierdo que se dedica a analizar la situación, evaluar y verificar que sea lógica. Razonar cualquier situación con calma y cautela nos puede convertir en personas rígidas, sin emociones y frías. Aquí somos calculadoras, medimos las consecuencias y ponemos en la balanza los resultados que pueda tener nuestra actitud o respuesta: medimos los resultados.

Reaccionar, por el otro lado, tiene que ver con las emociones y las reacciones espontáneas que surgen por programas que hemos adquirido y que muchas veces decimos que son reacciones incontrolables porque pareciera que solas se activan ante cualquier situación que sea un poco más intensa de lo normal. Reaccionar es automático, aquí no hay mediación de nada, ni tampoco una visión de lo que pueda suceder si doy un manotazo o grito. Y es que en buena parte nuestra personalidad está conformada de emociones que manifestamos en diversas maneras dependiendo de lo que hayamos acumulado desde nuestra infancia.

¿Cuántas veces un viaje que podría ser placentero se convierte en una pesadilla debido a tu estado de ánimo? Debes levantarte temprano para estar a tiempo en el punto de partida para iniciar tu viaje. Suena el despertador, lo quieres apagar pero se cae y se rompe. Y dices “esta porquería!” Te levantas y te lastimas el pie al pisar una de las piezas del reloj despertador. Dices algunas palabritas altisonantes. Te vas a bañar y resulta que tu toalla se fue a lavar y no tienes toalla. Todos estos son contratiempos y empiezas a enojarte. Le gritas a tu esposa que necesitas una toalla, pero ella está en la cocina preparándote el desayuno para que no llegues tarde y no te escucha. Más gritos de tu parte, hasta que sales de la ducha enfurecido, te resbalas y casi caes. Esto empeora la situación y de malas consigues tu toalla. Una vez vestido te diriges a la cocina para continuar el drama. Reclamas por la toalla y te desquitas del coraje acumulado sobre el despertador roto, tu pie lastimado, la toalla, y el resbalón. Tu esposa se queda sorprendida de tu reacción porque ella ya tiene tu desayuno listo para que te vayas de viaje. Ella esperaba amabilidad y gratitud de tu parte, sin embargo, no conoce tu breve y triste historia y no te entiende. Le gritas, la pones de mal humor y finalmente sales de la casa con un portazo retrasado. Tomas un taxi y te peleas con el taxista por que no toma la ruta que tú quieres. Cuando llegas al punto de encuentro con retraso y lleno de mal humor, te conformas que todavía siga allí el grupo con el que vas a viajar. Pero te dicen que la salida se retrasa unos 40mins. Por razones de tráfico. ¿Valió la pena los corajes acumulados de la mañana? ¿Valió la pena gritarle a tu esposa que sólo quería atenderte amorosamente? ¿Valió la pena el desencuentro con el taxista? Y la historia no termina aquí, sino que continuará así por un buen rato hasta que tú lo detengas y cambies de curso de tus emociones.

Desde el despertador te has dedicado a reaccionar y reaccionar mal. Tus reacciones son el resultado de los programas que tienes en tu mapa y te provocan ser así. A lo largo de tu vida has aprendido a reaccionar en vez de razonar. Confrontas cualquier situación negativa con agresión, enojo y frustración. Tus emociones te ganan y se lo haces saber a las personas que te rodean. Como si consiguieras algo al hacer esto. Al contrario, te va peor, porque empieza la sucesión de eventos negativos uno tras otro que van ligados con tu falta de control y dirección de tus emociones.

Muchas personas dicen que así son, que no hay remedio. Así era mi papá o mi tío, es hereditario. Reaccionamos porque somos humanos y así nos hicieron. Esta es la manera fácil de justificarse ante la falta de control. Sin embargo, ¿donde quedó la parte razonadora? ¿Qué pasó con esta parte que mide las consecuencias, analiza y examina los hechos? Se queda totalmente reprimida con el estallido de las emociones.

Programación Neurolingüística (PNL) te enseña a conocerte mejor y como funciona tu cerebro. Tu cerebro tiene dos hemisferios y cada uno tiene su función. El hemisferio izquierdo te ayuda a razonar, pensar y analizar, el hemisferio derecho es el creativo, sensible, soñador y emocional. Dependiendo de la actividad en la que estemos involucrados usaremos más uno que otro. Si estamos en clase de aritmética se recomienda usar el razonador para entender el problema y llegar a la solución. Con un poco de concentración y lógica verás que no es tan difícil. En cambio si usas el hemisferio derecho para resolver el problema seguramente estarás diciéndote “qué rabia me da esto”, “no lo entiendo”, “yo prefiero estar jugando”, “estoy tapado”, “no me entran los números”, pues sólo vas a reaccionar ante él y no resolver nada. ¿Cuál hemisferio te conviene usar en este caso? Todo lo que tienes que hacer es darte cuenta que estás haciendo con tu cerebro. Si estás dibujando o pintando un cuadro, es mejor utilizar el hemisferio derecho para que la creatividad fluya mejor y que puedas plasmar lo que tienes dentro. Si estás pensando en el problema aritmético no creo que tu pintura fluya mucho.

Dirigimos nuestros pensamientos sin darnos cuenta. Lo hacemos por programación, por hábitos, por lo que aprendimos. La PNL te sugiere que si tú eres consciente de tus hemisferios, puedes empezar a dirigir cual te conviene en las distintas situaciones de tu vida. Lo único que tienes que hacer es detenerte un segundo, evaluar y cambiar de rumbo. Lo ideal es usar tus hemisferios en equilibrio, es decir razonar y reaccionar todo el tiempo, pero con medida y con visión.

Veamos el ejemplo del inicio si cuido mis reacciones. El hombre que se tiene que levantar temprano y se cae el despertador y se rompe. Su parte razonadora podría decir “voy a recoger las piezas y cuando regrese trataré de armarlo”. De esta manera no pisa ninguna pieza y no se lastima el pie. Se mete a bañar y encuentra que no hay toalla cuando termina. Bueno le pide a su esposa una toalla, pero si no contesta, seguramente quiere decir que no escucha, porque está lejos o tiene algún ruido cerca de ella que no le permite escuchar. Busca su toalla, tampoco es la muerte. Si lo hace con calma y de buenas no se resbala. Llega a desayunar, le comenta a su esposa que no había toalla, que tomó la que encontró y encuentra todo preparado, se despide amorosamente de su esposa. El taxista toma otra ruta, y aprendo otro camino para llegar al mismo lugar. Llega a tiempo y se encuentra a sus amigos ya reunidos esperando a los demás. Hay un retraso en la salida, aprovechamos para irnos a tomar un café y platicar.

Hay una diferencia muy grande entre estas dos situaciones. En una reaccionaste sin pensar en las consecuencias y en otra simplemente razonaste y luego reaccionaste. La clave está en pensar en las consecuencias de mis actos. ¿Qué pasa si aviento los pedazos del despertador por la ventana? Pues quizá se rompe la ventana y luego tengo que arreglar eso. Qué pasa si grito y vocifero, pues se despierta el bebé llorando. Tu mente es tan ágil que puede visualizar los efectos en milésimas de segundo. Puedes elegir muchos caminos ante una misma situación. Los retos van a estar allí sin duda. Uno tras otro se presentarán en tu camino. El despertador, lastimarte, la toalla, el taxista, etc. La magia está en ti, qué haces con eso. Decides reaccionar y luego arrepentirte o razonar y luego reaccionar.

Si decides reaccionar sin pensar todo el tiempo ante las circunstancias de tu vida, es posible que pierdas amigos, que alejes a familiares de tu entorno, podrás también arriesgar tu trabajo por tu falta de control. Cuando reaccionas pierdes todas las veces. Te equivocas todas las veces. Te arrepientes más adelante y acabarás sintiéndote mal. Antes de reaccionar, visualiza las consecuencias de tus actos y verás que puedes empezar a entrenar a tu mente a razonar primero y luego reaccionar. Los efectos los verás enseguida y las personas que te rodean también lo notarán.

Prográmate para pensar antes de actuar. Respondemos todo el tiempo a diferentes situaciones. Lo bueno es responder bien, en forma positiva y mientras más lo hagas, tu mente se acostumbrará a hacerlo hasta que sea un hábito que sea automático. Acuérdate tú diriges tus reacciones con el razonamiento.

 

fuente

estrategiaspnl.com

Tag(s) : #Neurolingüistica