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Decisiones asertivas

Tomar decisiones es la manera en la cual nosotros alcanzamos nuestras metas o algo que queremos obtener para nuestro beneficio.

Antes que nada nosotros debemos tener un compromiso serio con lo que queremos lograr a través de un acto de voluntad y así llegar a la acción que es la señal de que se ha tomado ya una decisión.

Una decisión tomada seriamente, genera la energía que nos lleva a la acción para alcanzar nuestra meta. Así que había que preguntarnos, ¿qué quiero yo realmente?, ya que el poder está supeditado al querer. Hay que pensar que muchas personas en este mundo desperdician su vida por no saber qué quieren, y por la incapacidad para tomar decisiones.

Tomar una decisión verdaderamente, significa comprometerse a lograr un resultado y luego, apartarse de cualquier otra posibilidad. Hay que terminar con dudas y temores, y enfocarse sólo en el resultado o meta que se persigue. Son las opciones que tomamos y no las condiciones de nuestro medio ambiente lo que moldea nuestro destino.

Nuestra mejor decisión siempre será: vivir la vida con excelencia. El genio de la física, Einstein, decía “es importante ser firmes y constantes en nuestras metas, pero flexibles en los medios para lograrlas”.

Después de lo expuesto anteriormente vamos a enfocarnos para tomar decisiones lo más asertivas posibles, y para esto vamos a hablar de las funciones de nuestros hemisferios cerebrales.

El hemisferio izquierdo es el lógico, el analítico. El hemisferio derecho, es el de la intuición, el que sueña, el creativo. Al tomar una decisión debemos desplazar nuestros pensamientos por los dos hemisferios. Esto quiere decir que no sólo debemos de pensar en analizar, sino también en lo que se sentiría el tener mi objetivo ya logrado, la satisfacción de alcanzarlo (el canal de los sueños), ya que hay dos modos distintos de pensar, uno tan válido como el otro, pero cada uno igualmente defectuoso por sí solo. Para el conocimiento integral de la realidad, y el pleno desarrollo de las potencialidades humanas, hay que expandir ambos modos de conocimiento y de conciencia, y así equilibrar la razón y la emoción aprendiendo a movernos de un hemisferio al otro, del análisis a la creatividad y viceversa.

Lo anterior quiere decir que al ir a tomar una decisión, debo pensar realmente qué es lo que quiero y para qué lo quiero, cuáles serían las ventajas y las desventajas. Analizar los recursos que necesito para lograrlo. Por ejemplo: el cuándo, el cómo, el dinero, etc. (hemisferio izquierdo).

Por el otro lado, pensar en cómo me voy a sentir al lograrlo, visualizarme ya con mi objetivo, en el lugar, en el tiempo y con los recursos ya utilizados (hemisferio derecho). ¿Esto es bueno para mí y para los que me rodean? ¿Qué me proporciona el haberlo logrado? ¿Qué clase de sentimientos quiero experimentar?

Al tomar decisiones de esta manera, desplazando los hemisferios, nos daremos cuenta qué es lo que tengo que modificar o agregar para que mi meta se dé de la mejor manera, ya que no sólo la analizamos, sino que también la vivenciamos a futuro.

Nuestras decisiones determinan quienes somos, por lo que primero hay que decidir: pensar sólo lo mejor, hacer sólo lo mejor, esperar sólo lo mejor.

El Rapport: cómo crear sintonía

Muchas veces estamos en situaciones en las cuales nos sentimos mal o incómodos, ya sea por timidez, por antipatía con el otro o por sentirnos fuera de lugar. Puedes tener problemas de comunicación con tu cónyuge, jefe, hijos, padres o empleados y en muchas ocasiones tal vez no sepas qué hacer para solucionarlo.

Programación Neurolingüística cuenta con una técnica llamada Rapport que tiene por objeto crear un ambiente de confianza y cooperación mutua para entablar una comunicación donde no haya juicios, distorsiones o malos entendidos, sino una escucha sana. Con esta técnica podemos concentrarnos, sin distracciones, en lo que la otra persona trata de comunicarte y a su vez hace que tú comuniques justo lo que quieres sin que suene a regaño, juicio, crítica o mala intención. Logras que tú mensaje sea escuchado tal y como quieres, y a la vez te metes en los zapatos del otro para entenderlo. Con esta herramienta o técnica no hay manipulación, justamente se trata de respetar al otro. La otra persona y tú son libres de decidir si aceptan o no los puntos de vista del otro, pero lo más importante es que cada uno escuche y entienda al otro.

A este tipo de comunicación se le llama “comunicación de centro a centro”, ya que es de inconsciente a inconsciente. Esta comunicación se da muy fácilmente, incluso sin darnos cuenta, con personas afines a nosotros, como con los amigos con los que fluimos muy bien. Si observas en un lugar público, como en un restaurante, a las personas que tienes alrededor, aunque no las escuches, puedes ver que en una mesa la están pasando muy bien, mientras en otra no. Unos parecen que están danzando al mismo ritmo y los otros parece que tienen un muro entre ellos. El lenguaje corporal es más fuerte y fidedigno que el verbal.

¿Cómo hacer para manejar una buena relación con las personas con las que tienes problemas? ¿Cómo hacer para llegar a las oficinas de gobierno y que te atiendan con una sonrisa? ¿Cómo manejar una entrevista con alguien difícil? En pocas palabras, ¿cómo hacer para que me escuchen y me entiendan? Y también, qué debes hacer tú para entender sin juzgar primero y ser asertivo.

El Rapport es la técnica para que mantengas buenas relaciones con las personas que te importan o que necesitas en un momento dado. Es comunicarte con todo lo que eres, no sólo con tus palabras. Es el manejo de tu lenguaje corporal junto con el verbal.

En la comunicación, el lenguaje verbal solo tiene el 7% de impacto, mientras que el lenguaje corporal el 55% y el tono de voz el 38%. No es tanto lo que digamos, sino cómo lo digamos. La comunicación asertiva es un arte que pocos tienen. Imagínate poder comunicar al 100% con los demás. Todo lo que aprenderías y por supuesto, el mundo sería otro. Podrías crear un clima de trabajo o familiar agradable y participativo sin envidias, juicios y mal entendidos.

El Rapport se da por naturaleza con las personas afines a ti. El reto es llevarlo a cabo conscientemente con las personas que te causan alguna sensación negativa como pueden ser, miedo, coraje, enojo, impaciencia, intolerancia, inseguridad, u otras.

Para lograr el Rapport hay que tratar de entrar en el mapa mental de la otra persona (ver artículo de El mapa mental y la realidad). En realidad empieza con cosas sencillas como cuando llegas a la ventanilla del banco, antes que nada, di algo agradable al cajero, por ejemplo, “buenos días, parece que tiene mucho trabajo, espero termine pronto”. Cuando entras al despacho de alguien, comenzar por decir “qué bonita foto de su familia, lo felicito”, o cualquier cosa agradable del lugar o de él. Si se trata de tu hijo, antes de regañarlo y recibirlo con la espada desenvainada porque llegó tarde, pregunta cual fue la razón por la que lo hizo, por ejemplo: ¿cómo estuvo la fiesta? ¿Quiénes fueron? y después de que te contestó, decirle “habíamos quedado en una hora, yo sé que estabas muy contento, sin embargo creo que no se vale que me tengas despierta hasta tales horas sin avisarme, así que…”. De esta manera el chico entenderá tu mapa más fácilmente y en vez de que haya portazos o malos modos, se quedará pensando sobre el asunto y es más probable que la próxima vez llegue a tiempo o no tan tarde.

Por el contrario, lo que sucede en la mayoría de estos casos es que en vez de comunicarnos y averiguar lo que queremos, declaramos la guerra, pues no nos estamos interesando en el otro, sino solamente en nosotros y nuestra problemática. Se convierte muchas veces en lucha de poderes y que no nos lleva a ningún lado sino solo a crear resquemores, rencores y juicios negativos.

Para llevar a cabo la técnica del Rapport debes estar muy receptivo con la persona con la cual te quieres comunicar.

  1. Haz que las palabras que utilizas al cuestionar, contestar u opinar correspondan y sean las mismas o parecidas a las de él. Escucha a tu interlocutor e inmediatamente contéstale con las mismas palabras con las que él te ha hablado. Si te dice: “ayer la pasé muy mal”. Bien puedes preguntarle “¿por qué razón dices que ayer la pasaste muy mal ?” Así la conversación no se desvía pues está centrada con las mismas palabras que suenan como un eco y que a la persona que las dice la hacen pensar sobre ellas ya que las está escuchando a través de ti. Si la persona te está hablando de cómo “ve” una situación, procura emplear también la palabra “ver” cuando te refieras al tema. Si él dice: “yo lo veo problemático ”, tú puedes responder “¿de qué manera lo ves problemático ?”, “yo también lo veo problemático , o yo no lo veo problemático por esta razón…” en lugar de decir “yo también lo veo difícil” o “estás mal, esto no es así”. Aquí ya cambiamos las palabras y estamos creando una resistencia.
  2. Reflejar postura. Esto quiere decir que tienes que corresponder a sus movimientos y a sus gesticulaciones. Así como correspondes con las mismas palabras, también hazlo con tu cuerpo. Si él cruza o descruza la pierna, si se hace hacia delante, si se toca el cabello, si sonríe, si mueve la cabeza hacia un lado, si mueve los ojos hacia un lado en particular, etc. tú haz lo mismo con discreción y delicadeza. No se trata de imitar sino de corresponder a su lenguaje corporal de una manera sutil.
  3. Igualar la respiración del interlocutor nos dará el volumen y tono de voz que él está utilizando. Es como si vivieras a su ritmo.
  4. Durante la conversación, conscientemente, haz algún movimiento diferente a los de tu interlocutor, y si él corresponde a éste, esto quiere decir que el puente de la comunicación ya está tendido, por lo que en ese momento ya puedes decir algo que en otra ocasión pudiera haber creado un problema con la seguridad de que tu mensaje será acogido.

En este proceso de adoptar el comportamiento de la persona con la cual nos queremos comunicar, se logra la sintonía o empatía ya que el inconsciente lo está captando. De alguna manera logramos meternos en los zapatos del otro, y entenderlo y que él nos entienda. De esta manera no te vas a distraer mientras lo escuchas o no va a entrar en tu diálogo interno y así desligarnos de lo que te están platicando.

Aunque a veces no lo parece, es fácil entenderse los unos con los otros ya que nuestro sistema nervioso es un cableado que abarca cada célula de nuestro cuerpo. Si yo me muevo, hablo, respiro igual que la otra persona, por fuerza estoy accediendo a su mapa y a lo que está sintiendo, pues estoy manejando su propio “cableado”.

Esto te permitirá lograr una genuina identificación con el otro y facilitará grandemente la comunicación y comprensión.

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